¿Qué es un agente de IA de ventas?
Es un sistema conversacional que atiende los mensajes entrantes de un negocio —normalmente por WhatsApp— y ejecuta las primeras etapas del proceso comercial: responde preguntas sobre el producto o servicio, califica al interesado con los criterios que define la empresa, agenda la cita en el calendario del asesor y registra todo en el CRM. No sustituye al vendedor: le entrega la conversación cuando ya está caliente.
¿En qué se diferencia de un chatbot?
Un chatbot sigue un árbol de opciones fijo: si el cliente escribe algo que no estaba previsto, se rompe. Un agente de IA entiende lenguaje natural, sostiene el hilo de la conversación, consulta la información real del negocio y decide la siguiente acción. La diferencia práctica se nota en la tasa de abandono: la gente no abandona una conversación que la entiende.
¿Compramos una plataforma o construyen algo propio?
Construimos algo propio sobre tu infraestructura. La mayoría de proveedores en Colombia vende una suscripción a su plataforma cerrada: el agente vive allí, la conversación vive allí y el día que dejas de pagar te quedas sin nada. Nosotros montamos el agente sobre tu CRM y tu número de WhatsApp, con la lógica documentada. Es tuyo.
¿Con qué información se entrena?
Con la tuya: catálogo, precios, condiciones, políticas, objeciones frecuentes y las conversaciones reales que ya tuvo tu equipo. Ese último punto es el que más cambia el resultado. Un agente entrenado con material genérico responde como un folleto; uno entrenado con tus conversaciones responde como tu mejor vendedor.
¿Cuánto tarda la implementación?
Entre dos y cuatro semanas según la complejidad del catálogo y del proceso comercial. La primera semana es diagnóstico y definición: qué debe hacer el agente, qué no debe hacer nunca y en qué momento exacto le pasa la conversación a una persona. Sin eso definido, montar el agente es apurar un error.
¿Qué pasa cuando el agente no sabe algo?
Escala a una persona. Esa regla se define antes de encender nada, junto con las materias que el agente tiene prohibido tocar. En un despacho jurídico, por ejemplo, el agente no habla de honorarios ni promete resultados; en una clínica estética no da indicaciones médicas. La lista de prohibiciones es parte del entregable.