La respuesta corta: un formulario de contacto debe pedir solo los datos imprescindibles para empezar la conversación. Cada campo extra es un posible cliente que se va.
Montar una web para tu negocio o como autónomo no es solo poner unas fotos bonitas y un texto que te defina. La web tiene un objetivo: que la gente te contacte. Y para eso está el formulario. Pero no todos los formularios funcionan igual. He visto muchos que parecen un interrogatorio de Hacienda y otros que son tan básicos que no sirven de nada. La clave es el equilibrio.
¿Qué necesitas de verdad para un primer contacto?
Ponte en el lugar de alguien que te acaba de conocer en la web. Le interesa lo que haces, pero no te conoce de nada. No va a rellenar un documento de siete páginas. Quiere preguntar algo rápido o pedir un presupuesto inicial.
Lo mínimo para iniciar una conversación es:
- Nombre: Para saber a quién te diriges.
- Email: Para poder responderle.
- Mensaje: Para que te explique qué necesita.
Con estos tres campos, ya tienes lo básico. Puedes saber quién es, cómo contactarle y qué quiere. Cualquier cosa más que pidas, piensa si es realmente necesaria en esta primera toma de contacto.
Campos que sobran y espantan
Aquí viene la parte donde muchos se equivocan. Por querer tener toda la información de golpe, acaban no teniendo ninguna.
Campos que suelen sobrar en un primer formulario de contacto:
- Teléfono: Si no vas a llamar inmediatamente, ¿para qué lo pides? La mayoría prefiere el email para un primer contacto. Si es necesario, ya lo pedirás cuando avances en la conversación.
- Empresa: Si es un autónomo o un particular, no tiene. Si es una empresa, ¿qué más te da el nombre al principio? Ya lo sabrás.
- Puesto de trabajo: Igual que lo anterior. No aporta valor en el primer contacto.
- CIF/NIF: ¡Ni se te ocurra! Es información sensible y no la necesitas para mandar un presupuesto.
- Presupuesto estimado: Es muy pronto para esto. El cliente no sabe lo que vales ni tú sabes lo que necesita.
- Cómo nos has conocido: Esto es más para marketing, no para la conversión directa. Puedes preguntar en un email posterior si te interesa mucho.
- Dirección o código postal: ¿Para qué? ¿Vas a enviarle una carta?
Cada uno de esos campos extra añade fricción. Imagina a alguien en el móvil, rellenando veinte campos. Abandona. Lo he visto mil veces.
El asunto del mensaje: ¿lista desplegable o texto libre?
Algunos formularios tienen un campo de "Asunto" con una lista desplegable: "Petición de presupuesto", "Consulta general", "Soporte técnico".
Tiene su lado bueno: te ayuda a filtrar los correos en tu bandeja de entrada. Pero también su lado malo: si el cliente no encuentra su opción, puede que no sepa qué poner o se equivope.
Mi consejo: texto libre. Que el cliente escriba lo que quiera en el mensaje. Así no le obligas a encajar su necesidad en tus categorías preestablecidas. Si eres una empresa muy grande con mucho volumen de consultas y necesitas clasificar sí o sí, puedes ponerlo. Pero para un negocio pequeño o autónomo, mejor dejar libertad.
El texto del botón: "Enviar" no es lo mejor
El botón final del formulario también importa. "Enviar" es lo más común, pero no es lo que más anima.
Piensa qué consigue el cliente al hacer clic:
- "Enviar" (no dice nada).
- "Solicitar información"
- "Pedir presupuesto"
- "Contactar"
- "Empezar a hablar"
Un botón que le diga al cliente qué va a pasar después, o qué va a conseguir, funciona mejor. Si tu objetivo principal es conseguir presupuestos, pon "Pedir presupuesto". Si es una consulta general, "Solicitar información" o "Contactar".
¿Dónde pones el formulario?
El formulario de contacto no tiene por qué estar solo en una página dedicada. Puedes ponerlo:
- Al final de cada página de servicio: Si alguien ha leído tu servicio de diseño web, es el momento ideal para que pida más información.
- En el pie de página (footer): Un mini-formulario con los campos básicos es útil para cuando el cliente está navegando y decide contactar sin ir a la página de contacto.
- En una ventana emergente (popup) bien configurada: No me refiero a las que saltan a los dos segundos de entrar. Sino a las que aparecen cuando el usuario intenta irse de la web (exit-intent) o ha pasado un tiempo considerable.
La clave es que sea fácil de encontrar y de usar en cualquier momento.
La importancia de la confirmación
Una vez que el cliente ha rellenado el formulario, ¿qué pasa? Si solo le sale un "Mensaje enviado", se queda a medias.
Es importante que:
- Le redirijas a una página de "Gracias": Ahí le confirmas que el mensaje ha llegado, le das las gracias y le dices cuándo esperas contactarle (ej. "Te responderemos en menos de 24 horas laborables"). Esta página de gracias también te sirve para medir conversiones si usas herramientas como Google Analytics.
- Le envíes un email de confirmación: Un correo automático diciendo "Hemos recibido tu mensaje y te responderemos pronto". Así el cliente tiene constancia y sabe que no se ha perdido nada.
Esto da tranquilidad al cliente y mejora su experiencia.
Cómo montamos un formulario que convierte
En Duchesne Consulting, cuando hacemos una web a mano, pensamos cada detalle. Esto incluye los formularios. No usamos plantillas ni constructores genéricos que meten campos por defecto. Diseñamos el formulario para tu negocio, con los campos exactos que necesitas y un diseño que invita a rellenar, no a huir.
Un formulario bien hecho no es un capricho. Es una herramienta de ventas. Si el tuyo no consigue contactos, puede que el problema no sea tu servicio, sino cómo pides la información.
Si quieres revisar tu formulario o necesitas una web que de verdad te traiga clientes, podemos echar un vistazo sin coste.