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Rehacer la web o arreglar la que tienes: qué hacer con tu página

Cómo decidir si rehacer tu página web o arreglar la actual. Evalúa lo que tienes, lo que necesitas y el coste real.

·5 min de lectura

joven autonomo pensando si rehacer pagina web o arreglarla
Pensando si tu web necesita un apaño o una nueva vida.

La respuesta corta: casi siempre es mejor rehacer la web desde cero. Arreglar una web que no funciona bien es un parche que al final sale más caro. La pregunta útil no es cuánto te cuesta el arreglo, sino cuánto dinero pierdes cada día con una web que no cumple su función.

Mucha gente que monta su negocio o ya lleva un tiempo funcionando se encuentra en la misma situación: su web no funciona. No genera contactos, no vende, o es un dolor de cabeza cada vez que hay que cambiar algo. Ante eso, hay dos caminos: intentar arreglarla o hacer una nueva.

Tu web actual no funciona: ¿por qué?

Antes de pensar en qué hacer, tienes que saber por qué tu web no te sirve. No es una cuestión de que sea "fea" o "vieja", sino de resultados.

La mayoría de las webs que no funcionan tienen uno o varios de estos problemas de base:

  • Es lenta: Tarda mucho en cargar. En móvil, esto es un desastre. La gente se va antes de ver nada.
  • No se ve bien en móvil: El diseño está roto, las fotos se superponen, el texto no se lee. La mayoría de tus clientes te buscarán desde el móvil.
  • Es difícil de usar: La información importante no se encuentra, los botones no se ven claros, el proceso para comprar o contactar es un laberinto.
  • Está hecha con una plantilla genérica: Tu negocio no es genérico, pero tu web sí. No transmite tu valor diferencial, se parece a mil más y no te ayuda a destacar.
  • No está pensada para Google: Nadie te encuentra porque no tiene una estructura lógica ni los textos adecuados para que Google entienda de qué va tu negocio.
  • Es un CMS (WordPress, Shopify, etc.) mal configurado o lleno de plugins: Al principio es fácil, pero luego se vuelve lento, inseguro y cada actualización es un problema. Es como un coche con piezas de mil sitios que no encajan.
  • No puedes actualizarla sin ayuda: Dependes de alguien para cada cambio, por pequeño que sea. Esto te quita autonomía y te hace perder tiempo y dinero.

Si tu web tiene varios de estos puntos, casi seguro que estás perdiendo dinero, no ganándolo.

Arreglar tu web: los parches cuestan caros

Cuando intentas arreglar una web que ya está mal hecha, te encuentras con varios problemas:

  • Pagar dos veces: Primero pagas por el arreglo, que rara vez soluciona el problema de raíz. Luego, si no funciona, acabas pagando por una web nueva.
  • Soluciones a medias: Es como poner tiritas a una herida profunda. Puedes mejorar la velocidad un poco, o arreglar un error en móvil, pero la estructura sigue siendo débil.
  • Tiempo perdido: Cada vez que se intenta arreglar algo, lleva tiempo. Tiempo que tú no dedicas a tu negocio y que el desarrollador cobra.
  • Limitaciones técnicas: Hay webs que, por cómo están construidas, no se pueden mejorar más allá de ciertos límites. Es como intentar convertir un utilitario en un deportivo.

He visto muchas veces cómo clientes han gastado cientos de euros en "arreglos" que no llevaban a ningún sitio. Al final, la frustración es mayor y el dinero se ha ido.

Rehacer la web desde cero: la inversión que funciona

Hacer una web nueva no es un gasto, es una inversión en tu negocio. Cuando se hace bien, una web nueva te permite:

  • Empezar con una base sólida: Sin el lastre de errores pasados, código obsoleto o diseños que no encajan.
  • Diseño a medida: Una web que refleja tu marca, tu personalidad y tus servicios. Que te diferencia de la competencia.
  • Optimizada para todo: Rápida, adaptada a móvil, pensada para que Google te encuentre y fácil de usar para tus clientes.
  • Control total: Una web limpia, sin plugins innecesarios, que tú puedes mantener y actualizar con facilidad.
  • Resultados medibles: Una web bien hecha genera contactos, ventas y te ahorra trabajo.

En Duchesne Consulting, construimos webs a mano, en HTML, sin plantillas ni constructores. Esto significa que cada web es única, ligera y muy rápida. No hay código innecesario, ni plugins que fallen, ni actualizaciones que rompan tu página. Es un trabajo artesano, pensado para que tu web sea una herramienta de trabajo, no un quebradero de cabeza.

Una web sencilla, pensada para un autónomo o pequeño negocio, puede empezar desde 800 euros. Si necesitas una tienda online completa, los proyectos empiezan desde 2.500 euros. Estos precios son una base. Lo que sube el precio es la complejidad, la cantidad de contenido que hay que escribir y las funciones específicas que necesites.

¿Cuándo arreglar y cuándo rehacer?

Hay una excepción donde arreglar tiene sentido: cuando tu web funciona bien, pero tiene un pequeño error puntual. Por ejemplo, un formulario que no envía correos, una foto que no carga o un texto mal escrito. Eso sí que es un "arreglo".

Pero si tu web no te da resultados, es lenta, no se ve bien en móvil o dependes de terceros para cada cambio, toca rehacer. No es una cuestión de "lujo", sino de eficiencia y rentabilidad para tu negocio. Una web que no funciona es un agujero por donde se escapa tu dinero y tus clientes.

Piensa en tu web como una herramienta de trabajo. Si tu furgoneta o tu ordenador no funciona bien, lo cambias o lo reparas a fondo. Con la web, es lo mismo. No te quedes con una herramienta que te frena.

Si te planteas qué hacer con tu web actual, hablemos. Podemos ver tu página, entender tus problemas y darte un diagnóstico gratuito y sin compromiso.

¿Esto le pasa a tu empresa?

El diagnóstico es una sesión sobre tus números reales. Sales con el mapa, esté o no dentro de nuestros servicios.

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